Fumada de Locura: Una probadita de su mismo bocado.




Por azares del destino, me toco escuchar nuevamente una de esas canciones machistas de mariachi o banda donde el cantautor escribe letras de supuesto amor a una joven no agraciada físicamente, en la canción cuenta como a pesar de sus defectos, que recalca burlonamente en su letra, este la ama.

Y le ha hecho un favor, pues aun con todo, esa mujer es de su propiedad y el, la quiere.

Me dio risa, porque hay infinidad de canciones machistas con esta temática, donde nuevamente cosifican a la mujer o simplemente la humillan y tratan de cambiar el verdadero mensaje obvio, a uno sublime en nombre del amor, aparte de hacer de otro ser humano, algo de su propiedad como en épocas de esclavitud. 

De hecho, también hay novelas véase el caso de Betty la Fea, Mi gorda bella, etc. que describen lo mismo o bien, películas, de echo un tiempo yo publique un cuento corto tratando de cambiarle el sentido a dicha trama, pero lo termine borrando porque creo que caí en lo mismo de los finales de esas novelas, solo que aquí no lo perdona, ni viven en pareja todos felices.

En sí, la trama de mi historia, trataba de una mujer que, si era poco agraciada, pero que a pesar de todo tiene orgullo o maldad como cualquier ser humano normal y deja al patán hombre superficial que no la acepta, trama que ya se ve mucho o ya sacaron en alguna película como “El tamaño sí importa”

No es el típico final, pero cae en lo mismo, la mujer cambiando su esencia al estereotipo ideal de otros, de ese hombre que ama… ¿Pero carajo, alguna vez una de esas historias ha hablado de la fealdad en el hombre?, ¡porque hay infinidad de hombres feos!

Mismos hombres que cantan esas canciones machistas de banda o mariachi o actores que protagonizan esas novelas, donde la mujer siempre resulta ser la fea o la rogona. Creo que, en todo mi tiempo, solo una vez hicieron la novela de Betty la Fea, aplicada a un hombre, pero al parecer no la aceptaron.

Porque la trama es tonta en cualquier de los dos géneros, es una forma de humillar, de dar amor a medias, de ser excesivamente superficiales, de estereotipar para mal y dar importancia aspectos que no deberían tenerlo

Es por eso que decidí escribir otro cuento corto, satirizando lo que abunda tanto en mi país y no lo deja que crezca, cuídense, ciao:D



Sátira al machismo.


Él era gordo, su panza era enorme, medía 1.60 metros, tenía un pésimo estilo al vestir, aparte de usar un sombrero ranchero tan de mal gusto, que daba pena ajena…

Sus dientes manchados de sarro y su rostro con infinidad de pecas.

Tenía el trasero velludo, al igual que todo el cuerpo, parecía un oso.

Pero estaba por los terrenos de mi finca, y a pesar de ser un ser asqueroso, era mío.

Mi esclavo, el hombre de su patrona… Si no fuera por mí, Román no sería nada.

Esta hermosa mujer le hizo el favor al fijarse en él.

De ese prieto fofo.

Con brazos de salchicha, que no ejercitaba.

Él no tenía condición física.

Caminaba dos pasos y sudaba a chorros.

Olía tan mal…

Su trasero era nulo.

Pero, con el tiempo, ese hombre horrendo logro ajustarse a mis caprichos, a mi ideal de belleza, a mis cánones perfectos.

Si no fuera por mí, Román nunca hubiera conocido el champo, el jabón, los buenos perfumes.

Su aliento no olería a menta, si no a mierda.

Seguiría velludo como un oso, por suerte lo hice depilarse, con un rastrillo, que a veces parecía ser mejor una podadora.

Lo lleve al dentista hacerse limpieza dental y al ortodontista a enderezar sus dientes.

Si no fuera por mí, Román sería otro payaso de rodeo lleno de estiércol…

Otro puto barato de mi finca.

Pero yo lo eduque, le enseñe a leer, a escribir.

Le enseñe valores, modales

A vestirse correctamente, ya no era un gordo con lonjas gelatinosas, con playeras pegadas y cortas.

Ya no escuchaba tanto aquella música que denigraba a su persona, misma que nosotras las hermosas componíamos, para que nunca olvidara, quien lo había hecho. 


Lo mande al cirujano plástico, para que le pusiera unas nalgas torneadas, tipo las del cantante Ricky Martin.

Le financie un instructor de gimnasio para que pusiera sus brazos de salchicha fuertes y marcados como los de un fisiculturista.

Con su nuevo trasero, le compre hermosas tangas rojas de elefantito, para que me deleitara con su hermosa retaguardia.

Le compre trajes a su talla, hechos por un sastre.

Pero su cambio con el tiempo, no resulto…

Pues Román, se volvió tan culto y ególatra, que ya era difícil hablar con él.

Con esta mujer que vestía ranchera,  que nunca hacia ejercicio, ya no leía y escuchaba corridos denigrando a todos los hombres.

A todos los payasos de rodeo, los putos baratos.

Y el muy ingrato me engaño con una de sus maestras de piano.


A esta mujer que le puso hasta las nalgas, ¡que viejo brujo y puto, el condenado!

Ni si quiera sabia barrer, ni trapear, solo hacer su espectáculo de payaso de rodeo.

En sí, era un hombre que no valía nada…

Pues si no sabía trapear, ¡entonces que carajos!

Y ahora se sentía mucho, porque era culto y guapo.

Decidí dejarlo, lo corrí de la finca y le quemé toda la ropa que yo le había comprado.

Se lo llevó la maestra y volvió a sus playeras pegadas, a sus camisas de leñador, con esos brazos ahora tonificados.

Me dijo, que se iba con la otra, porque no soportaba a una mujer tan superficial que siempre lo cosificaba, y que nunca podía ver más allá de los parámetros falsos del éxito, el amor y la belleza.

Y a mí me carcomió tanto el coraje por mi hembrismo, por mi misandria y por qué un payaso enano y pecoso de rodeo, me pagaba mal a mí en este bendito matriarcado. 


Obviamente me vengue como buena patrona de su finca, dueña de sus hombres feos o bonitos, como buena seguidora de este Matriarcado, y es que esos hombres deben aprender a respetar, ¿pues que se creen?...

Si aquí mandamos nosotras, siempre nosotras…
 


FIN.


Posdata: Quien no entendió la historia no conoce el sarcasmo, ni la sátira, ni la problemática que estamos viviendo las mujeres por culpa del machismo, la misoginia en México, en India y en varias partes del mundo, aunado a esto tenemos que soportar que también otras mujeres lo acepten y lo proclamen, y juzguen o maltraten a las que no se adapten a reglas primitivas. 

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