Fumada de Locura: La bruja maldita.

Hace mucho que no escribía nada, esta vez les traigo una historia que forme, con mi usual estilo, esta vez enfocándome en la típica trama que sacan en películas de las brujas malévolas, que realmente detesto tanto.
Por qué siempre tienen estereotipos tontos para catalogar lo malo o lo bueno, y no sé, solo detesto que pongan a mujeres como brujas malévolas (se me hace muy machista), cuando a veces en las historias que nos venden resultan ser más aterradores los otros personajes.

Es igual que con la historia de Caperucita y el lobo, donde el lobo resulta ser el villano, cuando vamos todos sabemos que la maldita niña es la mala(o bien esa es la historia que me gustaría leer o crear). Espero les agrade, al final se va por otros caminos más reflexivos, pero todo es un conjunto, vomito o parodia de todo lo que realmente pienso, he leído o creo que es. Sin más que agregar les comparto la historia, cuídense, ciao:D



La bruja maldita.
En una cabaña perdida en uno de esos tantos bosques, habitaba una bruja…

Aquella mujer tenía un nombre, que había pasado al olvido para ser nombrada solo como la bruja…

Añadiéndole algunos otros adjetivos o sinónimos de esos mismos adjetivos, dependiendo de la persona con la que se cruzara…

Así se convirtió en bruja loca, bruja triste, bruja extraña, bruja sádica, bruja fea, bruja perversa, bruja siniestra, bruja grinch, bruja misántropa, bruja solitaria, bruja don nadie, bruja resentida de amor, bruja maldita, entre otros

El ultimo el más recurrente por la mayoría, quienes pensaban que aquella mujer los maldecía…

Y aquella mujer, humana normal igual que los otros, se lo creía…

Todas aquellas personas que la lastimaban o trataban de hacerle algún daño, resultaban siempre afectadas después de tiempo…

Y sin embargo, aquellos insistían en discriminarla, en insultarla, en querer que existiera en sus vidas y que aquella mujer extraña de vestimenta oscura, los volteara a ver…

Inventaban infinidad de historias, acerca de su origen… De su ser no social, de su forma de vestir y hasta de esconderse recurrentemente de los otros o de ella misma…

Las otras mujeres del pueblo gritaban: ¡La mujer esta maldita!...

No podía entrar a la iglesia, ni ir algún lugar publico, porque todos se alejaban de ella y la observaban con ojos inquisidores, con risas y burlas juzgadoras.

Los hombres le huían, o la negaban si es que les gustaba; no era posible amar a un ser tan extraño como ella.

Los egocéntricos se enaltecían y hasta inventaban historias, de que aquella bruja maldita los había maldecido por que no la supieron querer, que por eso se recluía en lo más profundo del bosque. Por qué realmente moría de amor por ellos, que antes ella no era así… Y que ahora no hacia otra cosa, que hacer de sus vidas una pesadilla, que antes vestía de blanco y su cara era angelical, pero el resentimiento y el odio se apoderaron de ella, porque no podía aceptar que hombres como ellos, tan despampanantes no la amaran…

Y ahora deambulaba sola, vistiendo de negro, con vestidos o faldas largas viejas, cabello castaño largo desaliñado, cara espantosa, ojos ojerosos color castaño rojizo y esas botas roqueras desgastadas.

Que se convertía en mujer loba, lechuza o gato, para por las noches atormentarlos.

Y así hombres o mujeres egocéntricos, que conocía o no conocía, cambiaban su historia tenebrosa, perfeccionándola a su gusto, donde ella siempre resultaba ser la cretina de sus vidas o del pueblo.

Ella había maldecido a su sistema hedonista y materialista y los estaba haciendo caer uno por uno…

Ella traía la hambruna al pueblo, la sequía, las tormentas, las plagas, la mala suerte…

Las muertes, el fracaso, ella era lo peor que pudo haber existido en un pueblo enajenado.

Y la mujer se lo creyó… Camino cuatro o más años de su vida, acumulando cada crítica, cada adjetivo, cada burla, cada insulto que otros le otorgaban que sin darse cuenta, se perdió en la misma locura que invadía a un pueblo sin ética, respeto, ni evolución.

Dejo su casa dentro del pueblo, para cambiarse a lo más profundo del bosque, donde no tendría más que convivir con ella misma y con los animales, seres donde encontraba más empatía y sentimientos honestos, que con los humanos.

Pero un humano no puede vivir solo o eso se dice, no puede alejarse de su naturaleza…

Maldijo a tanta gente y se llenó de tanto odio, que un día esas maldiciones se le regresaron… Perdida en la locura de un mundo incongruente, creyó que ahora dios la maldecía a ella, por hacer justicia, por defenderse…

Se alejó de todo y de todos… Y dejo que todos hablaran, a veces contestaba sus críticas, pero no hallaba alivio, ni paz, tan solo efímera, ni cuando sus maldiciones empobrecían la vida de los seres que la lastimaban…

Quiso tragarse la máscara que le adjudicaban todos, quiso personificar el papel y no hayo más que ruinas…

Fue al mirarse al espejo viejo de su casa, que comprendió que no era la víctima, había gastado mucho tiempo y odio enalteciendo a tanta gente, había agarrado cada etiqueta que le ponían, que hasta a veces pensaba estar enamorada de esos hombres que no conocía y que todo lo que se decía talvez si era su culpa, se entristecía, sentía rabia, pero nada de esos pensamientos, ni sentimientos solucionaban su pesar.

Vio alrededor de su alcoba, la examino y no hayo ningún rastro de hechicería.

Volvió al espejo, y no hayo a la mujer horrible y cruel que tanto decían existía en ella.

Sintió su interior y una gran luz emano de su cuerpo que le trasmitió la calma que tanto tiempo buscaba…

Esa misma calma le hizo saber por qué la atacaban o le temían… Esa luz interior salvo su vida, le revelo un poco de verdad.

Había gastado demasiado tiempo tomándole importancia a personas y críticas que no eran relevantes o ya no existían, mientras el tiempo pasaba y ella seguía torturándose con comentarios que le pertenecían en realidad a los que los decían, no a ella…

Y había malgastado el momento presente en tristezas, dudas y culpas; lo único importante de la vida.

En realidad ella nunca debió tomar ninguna crítica externa como algo personal, no debió creerse sus historias, pero el ego también inundaba su vida, como la de los otros.

Quiso hacerse protagonista de un destino cruel, antagonista, asumiendo un papel que no la definía… Y todos hacían lo mismo, estaban llenos de formas, y ella las tomaba de ellos, ellos las tomaban de otros…

Y unos a otros se enloquecían.

Y ninguna era… Ella solo existía, no era sus pensamientos aniquiladores, ni sus emociones toxicas…

Ni era la maldita bruja que los maldijo a todos…

Cada persona de aquel pueblo y hasta ella misma, se dañaban a ellos mismos solos… Sus acciones, sus pensamientos juzgadores, crueles o maliciosos, su egocentrismo o masoquismo, formaban su realidad externa y hacían de su vida lo que desearon a otros o creyeron de la vida misma.

En realidad los humanos tenían un poder asombroso, que debían cuidar todo el tiempo, pero no en los pensamientos, si no en una conciencia a un más avanzada que se hallaba en la calma y en el no desear el mal a otros.

Y cuando los otros la atacaban, en realidad se atacaban a ellos mismos… Y cuando ella tomaba sus insultos o también los atacaba, pasaba lo mismo… Pero todo era culpa del parásito egocéntrico que habitaba a la especie humana.

Donde todos querían ser protagonistas o antagonistas de una comedia que cada uno formaba y en realidad no existía.

Y donde talvez algunos seres externos se alimentaban, pero uno era responsable de sí mismo y podía dejar de dar de comer a otros y mejorar su vida.

Podía emanar de su interior la luz con la que en realidad estaban compuestos… Y dejar de oscurecer sus días, viviendo el presente y tomándole importancia a lo único que los hace feliz y les da paz interior.

Así siguió su camino Eliot, la bruja maldita, que vivió su vida alejada de lo mundano, totalmente inmune de los pantanos tóxicos y envolventes de la miseria humana.


FIN.


Historia creación de Cecy Gutierrez, todos los derechos reservados.

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