Conspiranoicos: “Experimento”


Hola, regreso nuevamente con otro capítulo de la serie de historias que estoy escribiendo, llamada “Conspiranoicos”, en esta nuevamente vuelvo a tocar otros puntos que toque en otras historias.

Espero les agrade, cuídense, ciao:D



“Experimento”

Lucia llego a su casa después de una extenuante jornada de trabajo, harta de sus labores, descubrió que se estaba humanizando…

Algo que siempre había evitado y de lo que nunca se puede escapar… Comenzó a sentir un repugnante sentimiento de envidia hacia su compañera de trabajo, porque le estaba yendo mejor que a ella.

Luego paro en seco, aquellos horribles sentimientos que detestaba sentir…

Se analizó y descubrió, que el verdadero problema es que estaba sufriendo del síndrome que ningún ser humano en una nación globalizado puede librarse, es decir estaba sufriendo de capitalismo.

Algo que siempre había evitado sentir, ahora crecía…

Su ambición crecía, sin poder detenerla, su hobby, al cual amaba se pervertía, dejo de disfrutarlo para verlo como un negocio y corromperlo por completo.

Sentía frustración, depresión si este no lograba lo que esperaba.

Ahora anhelaba desperdiciar sus horas justificadamente, es decir que valiera la pena el tiempo que gastaba en ellas, ganando un verdadero sueldo.

Y cada vez quería más y más.

De ratos, sentía la necesidad de competir… Mientras otras veces pensaba, ¿Competir para qué?, ¿Para quién?... Y siempre era lo mismo corromper sus creencias, humanizarse, degradarse junto aquellos detestables humanos.

Empezar a pensar que era razonable ser una máquina y darle verdadera importancia aquellas horas desperdiciadas en el trabajo…

Olvidando que la vida era solo eso, un maldito desperdicio de tiempo sin sentido.

Llego a su casa, observo a su hámster “Queso”, dando vueltas en su rueda…

Con su rostro desesperado, como tratando de canalizar su rabia, el encierro y las mil preguntas que rondaban su cabeza(pensó), adjudicando sus propios sentimientos a su mascota y cuestionándose, como si su mascota fuera la que formulara las preguntas:

- ¿Porque estoy aquí?, ¿De que se trata esta macabra vida? ¿Por qué no puedo ser libre?...

- ¿Por qué solo puede liberarme de ratos dando vueltas en esta rueda y al final porque siento que también esa misma liberación es un absurdo que no ayuda y que beneficia alguien más?...

Después, lamento el hecho de haber comprado aquella mascota y convertirse en su verdugo sin querer, el no tener las fuerzas de liberarlo, por pensar que no sobreviviría allá fuera, luego de ser domesticado y depender totalmente de lo que le otorgaba.

Y que por trabajo o por otros asuntos, nunca lograra darle los cuidados necesarios, dejándolo infinidad de veces en el olvido.

Se recostó en su cama, se vio así misma y descubrió que ella era como ese hámster, tomaba de ratos su bicicleta y comenzaba hacer ejercicio, según para estar en forma, pero en realidad lo hacía para canalizar la rabia que sentía de no poder contestar el absurdo de la vida, la incongruencia, la injusticia, la crueldad de la gente, de existir…

De no poder liberarse de aquella cárcel del sistema, de la vida… He inundarse de sentimientos horribles o preguntas sin respuesta.

Pensó en el amor y volvió a sentir lo mismo: Amar a otro era dejar de amarse a sí mismo, para ser pisoteada por otro, era enloquecer, herirse y perdonarse, era la monotonía, el hastió, la costumbre, la evasión.

Pensó en todas aquellas canciones que YouTube le recomendaba, todas hechas específicamente para adentrarse a la tristeza, a la nostalgia masoquista de recordar un amor maldito y apreciarlo…

Pensó en la televisión, en su programación basura, en esa ola de ridículos estereotipos o estupideces que nos cuentan, que se inventan o que desean que sigamos.

Y en realidad todo lograba un efecto, uno ya no era uno… Nadie era autentico, todos eran aquellas series, aquellos personajes, aquellos dilemas, todos eran actores de lo que leían, veían o les enseñaban, y no se daban cuenta.

Luego rió por dentro y supo entonces, que todos éramos un experimento para otros seres sin raciocinio, sin sentido de sus vidas, de eso seres que tenían todo y no tenían nada.

Todos éramos ratas de laboratorio, y experimentaban con nosotros en nombre del amor, del trabajo, la belleza, la fama, el prestigio, la locura, los vicios, el dinero, el poder, la evasión, el ego y mil etc.

Y algunos más se beneficiaban de esto, ¿talvez seres de otro planeta?… Volvió a reír por dentro, tampoco se tragaba ese cuento, aunque el analizar detenidamente todo, siempre llegara al mismo resultado…

“… Éramos alimento o experimentación de ociosos locos o ambiciosos…” Todos estábamos diseñados cual, si fuéramos alimentos transgénicos, modificados o programados para perecer en las ridiculeces de la vida, de los ilógicos sistemas.

Después descubrió, que talvez todo lo dicho era tan solo una “conspiranoia”, una locura colectiva… Volvió a la programación, olvidando la conspiranoia que rozaba un poco la verdad y pensó que en realidad todo lo que vivía era obra del Karma, por abandonar tanto a su mascota, por comprarla sin pensar y verla como si fuera un juguete, olvidando que se trataba de un ser vivo.

Que todo lo que aquel hámster vivía, de algún modo ella también lo sufría y los dos estaban ahí viéndose una al otro…

Lucia en su bicicleta… “Queso”, su hámster, en su rueda dando vueltas desesperadamente…

Los instantes, las horas, los días se consumían, evadiéndose en los parámetros que aquellos nos programaron…

Mientras ilusos, ignorantes, estúpidos y resignados nunca los evadían.

Fin.


Historia creación de Cecy Gutiérrez, todos los derechos reservados.

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